EL IMPACTO DEL CONSUMO

Dicen…..

Que la agricultura y ganadería industrial representan la mayor proporción de uso de la tierra por el hombre, y que esta primera produce esencialmente alimento para ganado y agrocombustible.

Que solo un tercio de este suelo usado para la agricultura tradicional se dedica a alimentar la mayoría de la gente.

Que el 40% de la producción alimentaria mundial se tira!

Que la principal fuente de contaminación del aire proviene de la agricultura y la ganadería industrial a través de plaguicidas, fertilizantes químicos, fármacos, gases y excrementos de animales.

Que los fertilizantes, el estiércol y los plaguicidas son también las principales causas de contaminación de las aguas subterráneas.

Que el mar más contaminado es el Mediterráneo, especialmente las costas de Francia, España e Italia. La basura plástica representa el 60% de su contaminación y el 70% en las playas.

Que el 40% del plástico utilizado en Europa y España es de un solo uso.

Y que España es uno de los 5 países más contaminados de Europa…………….

 

Si partimos de la idea que el mayor impacto de contaminación sobre la Tierra es a través de la producción de alimentos de forma directa o indirecta, nuestra huella a nivel individual sería nuestro consumo:

“Cuando pensamos que solo bastaría dejar de comprar para que se deje de vender”

Si las grandes empresas contaminan, desperdician, destrozan es con el objetivo de proporcionar productos o servicios de consumo a individuos. Si esos individuos dejan o reducen su consumo, esos productos y servicios también se reducirán, hasta desaparecer.

La mayoría de los alimentos vendidos en supermercados son modificados genéticamente, han crecido en un entorno tóxico, son enriquecidos con aditivos y con envoltorios de plástico muy bien disfrazados.

Detrás de la aparente oferta variada se encuentra un puñadito de industriales que decide lo que necesitamos comer. Dominados por las prisas, la ignorancia y la adicción, compramos sin pensar envases engañosos que tienen poco que ver con alimentos. Así contribuimos  a la esclavitud agrícola, al sufrimiento humano y animal, a la contaminación por pesticidas y medios de transportes, a un precio ridículo gracias al estrangulamiento de sus productores y a una serie de modificaciones de la materia prima vegetal y animal por parte del industrial.

Cuando tomamos consciencia de ello y  decidimos intentar alimentarnos mejor y colaborar a un cambio de economía, nos encontramos con muy pocas opciones.

Los productos ecológicos parecen fuera del alcance por su falta de demanda y por la costumbre de comparar precios ultra rebajados de los supermercados; los productos “locales” son difíciles de encontrar y dan poca confianza en cuanto a su cultivo y su trazabilidad.

Además de las cooperativas y grupos de consumo, el modelo del supermercado colaborativo parece ser una solución eficaz para volver a  la soberanía alimentaria a través de la colaboración, la transparencía y el respeto hacia la naturaleza.

La alimentación también es un factor muy influyente sobre nuestra salud. Es fácil darse cuenta que el exceso de grasa y proteína animal dificultan la digestión  y disminuyen nuestra vitalidad. En cuanto a la calidad de lo que ingerimos, como no nos va a influir el uso de tóxicos en la agricultura y ganadería en nuestro bienestar.

Cada vez somos más numerosos y vivimos más años pero estamos casi todos enfermos! El 95% de la población mundial tiene algún problema de salud, debido, entre otras cosas, a la alimentación, a un exceso de fármacos y a un ritmo de vida sedentario.

Existen varios tipos de contaminación, medioambiental, psicológica y emocional que interfieren en nuestro equilibrio.

Ser más consciente del impacto de lo que consumimos a través de todos nuestros sentidos y hábitos cotidianos parece fundamental para la salud de la Tierra y de los seres vivos.

Cuidar de uno mismo, de los demás y del entorno parece ser una necesidad urgente para la supervivencia del ecosistema del cual somos parte.

Cada uno de nuestros gestos se inscribe en la historia del mundo. La multiplicación de la frecuencia de estos gestos por el número de individuos que los realizan transforma el mundo en el que vivimos. Si elegimos la generosidad en vez del egoísmo, reparar en vez de tirar, comprar en pequeños comercios locales en vez de comprar en grandes superficies o por internet, utilizar la bici o transportes públicos en vez del coche, comer más verduras y dejar de comer carne a diario, llevar la cesta y recipientes en vez de usar bolsas de plástico, elaborar uno mismo en vez de comprar…podemos influir en la historia de la evolución del mundo.

Aunque es difícil saber si tenemos que ayudar a un caracol a cruzar la carretera para evitarle ser arrojado por un coche, nuestra intención de colaborar por el bien común se puede hacer de muchas maneras y pensamos que el consumo es una vía:

El consumo como voto hacia la libertad y una vida mas saludable.

Quieres colaborar?

 

 

 

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